Cuentos ·
- Posong, la zorra, iba caminando cuando se detuvo.
- En lo alto del emparrado colgaba un gran racimo de uvas.
- Si al menos pudiera darle un bocado».
- Posong se agachó y dio un salto.
- Pero las uvas seguían muy por encima de ella.
- Esta vez dio dos brincos, uno tras otro.
- Más cerca que antes, pero sus patas seguían sin alcanzarlas.
- Posong retrocedió un buen trecho. Tomó carrerilla y saltó más alto que nunca — y le faltó justo eso.
- Posong recobró el aliento y miró hacia las uvas. En su cabeza apareció aquel hermoso racimo. Seguro que están verdes y saben fatal».
- Y se marchó con la cabeza alta y el paso ligero.
- Las uvas se quedaron colgando justo donde estaban.